¿Cómo detectar la hipoacusia?

La hipoacusia es la disminución de la capacidad auditiva de un sujeto, en mayor o menor grado. Afecta al 25-40% de los mayores de 65 años y al 80% de los mayores de 85 años. Según el volumen de la pérdida auditiva, la hipoacusia se clasifica en: ligera (30-70 dB), media (71-85 dB) o grave (mayor de 86 dB).

En función de la localización de la lesión, las hipoacusias pueden ser de tres tipos:

  • Hipoacusia neurosensorial o de percepción: la lesión se localiza en la cóclea y en la vía nerviosa. Son las más frecuentes y suelen ser irreversibles.
  • Hipoacusia transmisiva o de conducción: el origen de la lesión se encuentra en el oído externo y medio. La mayoría son potencialmente curables.
  • Hipoacusia mixta: Existe un deterioro de los umbrales obtenidos por la vía ósea en una o varias frecuencias, y de otro lado, los umbrales obtenidos por vía aérea también están deteriorados, pero lo están en mayor medida que los correspondientes a la vía ósea. Existe un Gap óseo-aéreo abierto en una o varias frecuencias. Afecta por un lado a la conducción del sonido (problema en oído externo y/o medio) y por otro, a una afección del estrato neurosensorial del oído.

La anamnesis es fundamental

Para confirmar el diagnóstico de la hipoacusia es prioritario realizar una completa anamnesis. La anamnesis es esencial para orientar la causa de la hipoacusia. Debe recoger:

– Datos personales: tales como nombre y apellidos, edad, dirección, teléfono, etc

– Datos sobre su enfermedad o problema actual: Se le pregunta al paciente: ¿Qué le ocurre?, ¿Desde cuándo?, ¿A qué lo atribuye?. Según sus respuestas, se dirige el interrogatorio hacia aquella información que más interese, a fin de intentar obtener datos concretos sobre su enfermedad. En este apartado le preguntaremos sobre la presencia o ausencia de los síntomas y signos más frecuentes en las afecciones de oído: otalgia, otorrea, hipoacusia, acufeno o tinnitus, vértigo, etc.

– Antecedentes personales: Le preguntaremos sobre patologías o situaciones previas que pudieran corresponder a factores causales de su problema auditivo, tales como:

  • Otras enfermedades padecidas, sobre todo aquellas relacionadas con el órgano auditivo, tales como otitis de repetición, perforaciones timpánicas, etc…
  • Medicamentos que toma el paciente, pues existen algunos que tienen carácter ototóxico: aminoglucósidos, salicitos, diuréticos, quimioterapia.
  • Ambiente laboral del paciente, pues se sabe que trabajar en un ambiente muy ruidoso afecta a la audición.

– Antecedentes familiares: Se trata de investigar si existe algún factor hereditario que justifique su problema, sobre todo en casos de hipoacusias, preguntándole sobre enfermedades auditivas que padecen o que han padecido sus familiares consanguíneos (padres, abuelos, hermanos, tíos, primos, etc)

A continuación realizamos las diferentes pruebas que nos ayudarán a diagnosticar el tipo de hipoacusia del paciente:

Otoscopia: En la exploración que realizamos con el otoscopio examinamos el conducto auditivo externo y se evalúa el oído medio, a través de la visualización directa del tímpano. Con esta prueba se pueden descartar patologías del conducto auditivo externo y patologías timpánicas.

Impedanciometría: Prueba auditiva básica para la valoración de la integridad de la membrana timpánica, cadena de huesecillos y cavidades aéreas del oído medio. Evalúa la resistencia del oído al paso del sonido.

Audiometría: Examen que tiene por objeto cifrar las alteraciones de la audición en relación con los estímulos acústicos, así como determinar el tipo de pérdida auditiva del paciente. Anotaremos los datos obtenidos en el audiograma como representación gráfica de la audición. Existen pruebas liminares y supraliminares para el diagnóstico de los diferentes defectos auditivos.

Logoaudiometría: Determina el porcentaje de comprensión del habla.