Control auditivo por otoscopia

 

La exploración física del oído comprende una serie de pruebas y maniobras que permiten determinar si el oído es normal o no, y que se realiza en este orden:

Inspección:
Se realiza sin instrumental y con buena iluminación. Se trata de detectar cualquier anomalía que pueda apreciarse en el pabellón auricular y entrada al conducto auditivo externo. Se presta atención al color y estado de la piel por si estuviera enrojecida, inflamada, existencia de úlceras, forúnculos al comienzo del CAE, presencia de neoformaciones (bultos), malformaciones del pabellón, etc. También se inspeccionan las zonas vecinas al pabellón, como son la mastoides, el cuello y la cara.

Palpación:
Se trata de presionar suavemente con los dedos buscando puntos dolorosos en la mastoides y por delante del CAE. Si existe otalgia, conviene distinguir entre la provocada y la espontánea. Siempre se busca la presencia de ganglios inflamados o tumoraciones en las proximidades del pabellón (ganglios preauriculares, retroauriculares y parotídeos, cervicales, sobre todo)

Otoscopia:
La otoscopia es una maniobra exploratoria cuyo objeto fundamental es doble: observador del CAE y la membrana timpánica. En ocasiones es posible explorar parte del oído medio, aunque sólo podrá verse directamente cuando exista una gran perforación timpánica.

Existen varios tipos de otoscopias, según el material que se utilice. Las más comunes son:

Otoscopia eléctrica:
Es la más utilizada en consultas y gabinetes audiológicos. Para esta técnica se utiliza un instrumento clínico denominado otoscopio, que posee una fuente de luz incorporada y lentes de aumento, al que se pueden acoplar espéculos.

Otoscopia neumática:
En este caso se trata de un otoscopio con espéculo más largo y con un sistema de sellado del CAE (aro de goma en su extremo), que lleva acoplado un sistema neumático generador de aire (una pera de goma). Con este otoscopio podemos insuflar aire al interior del CAE o extraer aire del CAE, con lo que podemos observar cómo se mueve la membrana timpánica. La inmovilidad de esta es un claro indicativo de patología de la misma o del oído medio. La otoscopia neumática debe realizarse suavemente, advirtiendo al paciente que va a notar un ligero cosquilleo o sensación de golpeteo en el oído a explorar.

Videotoscopia:
Se trata de un sistema que permite visualizar en un monitor de televisión o de ordenador la imagen que es captada con un otoscopio que lleva incorporada una videocámara. Si se conecta a un ordenador, mediante un programa adecuado, podemos tratar la imagen (ampliarla, reducirla, medir, ajustar la iluminación, archivarla, etc).

otoscopiaLa imagen normal del CAE muestra unas paredes de piel lisa y sonrosada, con pelos en el segmento inicial con alguna descamación córnea y con variable contenido de cerumen de consistencia blanda u oleosa (a veces es más dura), cuyo color puede variar desde el amarillo dorado o anaranjado hasta el marrón o negro (según antigüedad).

El color de la membrana timpánica da la impresión de un cristal esmerilado (parts tensa). Es más rojizo y con pequeños capilares en una pequeña porción anterosuperior (parts flácida) desde la que suelen dirigirse hacia el centro, sobre el mango o manubrio del martillo. También se pueden observar capilares periféricos sobre el ligamiento de Gerlach.

La textura es lisa, delgada, semitransparente, sin orificios o perforaciones.

La posición es ligeramente cóncava o abombada hacia dentro, siendo el ombligo el punto más deprimido o hundido, inclinada hacia abajo y adelante.

Los relieves anatómicos que se pueden apreciar son la apófisis corta o externa del martillo, el mango o manubrio del martillo y el ligamento de Gerlach. .A veces, por transparencia, en tímpanos muy delgados, se puede apreciar la rama vertical o larga del yunque, dispuesta paralela al mango del martillo, en el cuadrante posterosuperior.

Por la reflexión de la luz del otoscopio en la parst tensa de la membrana timpánica se observa el triángulo luminoso o reflejo luminoso de Politzer. Su forma es cónico o triangular, con vértice en el ombligo y la base en el cuadrante anteroinferior. Es indicativo, generalmente, de ausencia de patología de la membrana y de la caja del tímpano.